Cuentan las leyendas, las historias, los recuerdos… que hace mucho tiempo la tierra estaba unida en un solo continente, en ella moraban los seres elementales, los que hoy se conocen como dioses de los elementos:
Nimue (diosa del agua), Ychea (diosa del bosque), Aloos (dios del fuego), Dels (dios del viento), Erv (dios de la tierra) y Ageer (diosa de la luz).
Se cuenta que los dioses elementales, convivían de manera más o menos pacifica antaño, pero se dieron cuenta que, la unión de todos ellos en un solo lugar estaba formando poco a poco a otro ser, un ser no deseado por ninguno de ellos; el ser que llamaron ellos mismos Irayé; ese ser que lentamente se formaba, adquiría poderes de todos ellos, y así creaba los suyos propios. La guerra de los siglos surgió, los elementales se alzaron contra ese ser para derrotarlo pero solo pudieron desterrarlo y encerrarlo en una isla, un continente de oscuridad que parecía poder retenerlo de alguna manera.
El concilio de los elementales decidió que lo único que se podía hacer para que tal hecho no se repitiera, era separar el poder de los elementos de algún modo en seres que no pudieran manejarlo de la misma manera que ellos; y dejar estas tierras en sus manos, como protectores de los elementos en el mundo, ellos abandonarían el continente y vigilarían a sus creaciones desde lo alto; con la esperanza que Iraye no despertase jamás. Para estar aun más seguros de contener los poderes, se separo el mundo en islas o continentes tal y como ahora se conoce nuestro mundo Nyadea.
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